martes, 12 de febrero de 2008

El demonio de la araucania.

Todo pintaba a ser un paseo normal... "un juego de niños", me dijeron. Pero no consideré la forma en que juegan los niños hoy dia...

Los inicios fueron controvertidos. Cuando digo algo controversial, me refiero a algo que puede ser integramente controvertible. Algo contra lo que se puede ir en contra.

"Contra lo que se puede ir en contra"

Esa es una paradoja. Se me acaba de ocurrir. A estas horas, cuando las neuronas buenas estan adormecidas, y las mas babosas relucen por su demencia, se me ocurren centenares de pavadas.

Los inicios del viaje fueron para mi, irresolutamente irreales. Quiero decir, que si alguna vez ( muchas veces ) viajé a alguna parte ( el parentesis anterior debia ir aqui, pero no lo arreglo porque me da lata escribir de mas ), viaje a dedo, en bicicleta, o como gran y maximo lujo, en un picante bus.

Pero invariablemente en condiciones miserables. Lo que aportaba ese condimento salado y amargo, bien dificil de tragar que te hace decir a tu regreso y una vez en tu cama, un pensamiento mas o menos asi:

"Sobreviví".

Esas eran mas o menos las condiciones en las que se organizaban mis viajes. Dejé de planificar porque los planes no resultan y frustran. Asi que mejor no planear nada, y si me tengo que ir al carajo...

QUE SEA SORPRESA.

Volviendo a la historia, que de historia ya tiene mucho... lo primero con lo que me encontré en el punto de reunion, fue un Jeep.

UN JEEP!! Equivale a subirse a un ovni, para un viajero como yo. Y no cualquier Jeep... un 4x4, echo y derecho. Eso bastó para descolocarme completamente.

El resto del viaje fue una experiencia cosmica lejana y sideral. Ya nada podia sorprenderme... ni siquiera cuando abrimos la puerta trasera y me encontré con 18 mil aparatajes de camping de los cuales no servia ninguno y sobraban todos ( al menos en las condiciones miserables a las que yo me habia acostumbrado ).

COLCHON INFLABLE INCLUIDO.

No quiero desmenuzar completamente el viaje, puesto que seria innecesario y tremendamente subjetivo, porque desde el momento en el que se encendió aquel motor, la realidad se hizo difusa, y la persepcion terrenal, se difuminó como el humo del incienso cuando una mosca drogadicta vuela haciendo remolinos con sus alas.

Queriamos llegar a Lican. O al menos eso pensabamos, porque la unica ruta designada del dia fue la famosisima e increible "Ruta de la Cerveza" que terminaba en Lican.

No fue facil, digo ciertamente que no. Y lo repito. No fue facil, pero encontramos camping. Claro, a un precio razonable... algo asi como 14 lucas por 4 personas, incluyendo una carpa incompleta, un invernadero lunar, y un jeep de almacen que tiene la particularidad de aportar luz artificial.

Al inicio todo fue muy sencillo... Pero eso concluyo rapidamente en el momento en que comenzamos a armar la carpa y adentrarnos en ese misterioso mundo de la ingenieria nuclear de vida en la naturaleza.

Alguien mató una vaca y unos pollos para nosotros y los puso en venta en una carniceria para que los compraramos, para luego calentarlos en una parrilla sobre un fuego a base de carbon vegetal de compleja iniciación.

Asado, guata gorda, eructos multiples, algunos peos clandestinos, y se dio inició a la unica, infaltable, magnanima y condecendiente "ruta del pisco". En ese momento descubri que habian algo asi como 18 litros de alcoholes y brebajes combustibles en el Jeep. Dichosos y gustosos nos adentramos en las profundidades del camping para internarnos ( o externarnos ) en las arenosas playas del lago calafquen, bajo un cielo plagado de infinitas estrellas indicadores de constelaciones lejanas y futuros inciertos de paisajes maravillosos.

Pero lo importante era el copete.

Y lo atacamos rapidamente sin darle tregua ni paz, sin darle tiempo a la escapatoria.

Digo tristemente que fue la ultima vez que vi la sobriedad en aquel paseo. No es un orgullo decir que estuve borracho ( o mareado, o contento, o arriba de la pelota, o acañado ) el resto de los dias que duró el paseo.

Cuando volvimos a la carpa, borrachos como asnos, se nos olvido el ecosistema al que perteneciamos, y un aleman, frances, brasileño, portuguez, uruguayo y argentino gay ( nunca pudimos descubrir que nacionalidad era ), tuvo que salir de su carpa a las 4 de la mañana a hacernos callar, puesto que le arruinamos su concentracion en una noche de sexo gay con su pareja homosexual al interior de su carpa.

No es un orgullo decir que nos faltó tiempo para seguir tomando. Tampoco, y aunque algunos piensen lo contrario, me averguenza decir que a las 4.40 de la mañana, nadaba borracho en un lago desconocido y lejano, oscuro como la muerte, mientras mis ropas me esperaban secas en la orilla, y el universo entero temblaba mientras mojados como patos cantabamos las canciones mas significativas de Pearl Jam.

No es un orgullo decir que todo lo demas era secundario. Lo importante era la bebida y el hielo, y que no faltara nada mas.

No es un orgullo haber INSISTIDO en realizar una ruta de rally de una hora, a travez de 45 kilometros de montaña bordeando un volcan en llamas para encontrarnos finalmente con...

"Camino cerrado"

... Para terminar bajando otra hora, los 45 kilometros de vuelta para devolvernos al punto de origen, del cual nunca debimos partir.

No se que clase de persona soy, si se enteran de que fuimos a la disco en el jeep cargados de toallas, carpas, sacos de dormir, coolers, cajas, colchones inflables, y los trajes de baño, secandose en el lado interno de la ventana. Era como ver un matrimonio de gitanos en una biblioteca publica.

No es un orgullo contar que solo gracias a un designio del destino celestial, y a nada mas que a eso, que borrachos y completamente desorientados a las 5 de la mañana, no pusimos la carpa y el 4x4 encima del hoyo 18 de un campo de golf.

No era nuestra culpa... otro auto nos habia chocado hace 30 minutos en una disco y estaban todos los campigns cerrados.

Recorrimos exitosamente la ruta de la cerveza, del pisco, del ron y del vodka.

Como he dicho al principio, la realidad se difuminaba en forma poco clara, y estos sucesos aislados extraños e incomprensibles se desarrollaban bajo la mas mortifera de las normalidades inperecederas. No pretendo afirmar que las cosas fueron como fueron, o que no lo fueran, porque ese... ese no era yo.

Era un impostor.

Yo soy el de los viajes miserables.

Aunque una vez en mi casa, mirando el techo y agarrandome la cabeza me dije a mi mismo, con una sonrisa en la cara...

... sobrevivi.

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